
Hoy la Iglesia celebra la memoria litúrgica de San Vicente de Paúl, sacerdote francés del siglo XVII que pasó a la historia como el gran apóstol de la caridad y de la organización asistencial. Nacido en una familia de humildes campesinos, Vicente comprendió profundamente que el amor a Dios no puede prescindir del servicio concreto a los últimos, a los pobres y a los que sufren. Su profunda intuición le llevó a fundar la Congregación de la Misión, cuyos miembros son conocidos como Lazaristas, dedicados a la evangelización de los campesinos y a la formación del clero en los seminarios. Pero su obra revolucionaria no se detuvo ahí: junto a Santa Luisa de Marillac, dio vida a las Hijas de la Caridad, las famosas Vicencianas, que fueron las primeras religiosas ‘libres’ de salir de los conventos para trabajar directamente en las calles, en los hospitales y junto a los necesitados. Nombrado patrono universal de las obras de caridad por el Papa León XIII, San Vicente de Paúl sigue siendo un faro luminoso y un modelo insuperable de fe vivida a través de la proximidad y la solidaridad.




