
Hay un día en la historia de Fátima que, incluso hoy, más de un siglo después, sigue suscitando preguntas, curiosidad y devoción. Es el 13 de octubre de 1917, la fecha de la última de las apariciones de la Virgen a los tres pastorcitos y, sobre todo, el día en que, ante una inmensa multitud reunida en Cova da Iria, habría ocurrido lo que ha pasado a la historia como el Milagro del Sol.
Ese día, Fátima ya no era el pequeño lugar conocido solo por los habitantes de la zona. A Cova da Iria llegaron entre 50.000 y 70.000 personas, movidas por la curiosidad, la fe y la promesa de una señal que los tres niños habían contado que ocurriría precisamente en esa fecha. El Santuario de Fátima señala esta como la sexta y última aparición del ciclo de 1917.
El día fue todo menos sencillo. La lluvia había transformado el terreno en barro y la multitud se había reunido de todos modos, esperando algo que nadie sabía exactamente cómo ocurriría. Había peregrinos, curiosos y personas que habían llegado simplemente para ver con sus propios ojos lo que los tres pastorcitos habían anunciado. Entre ellos había también periodistas y observadores que no necesariamente compartían su fe.
Según el relato transmitido por Lucía, Francisco y Jacinta, la aparición ocurrió mientras miles de personas esperaban en Cova da Iria. En esta última aparición, la Virgen se presentó como “la Virgen del Rosario” y pidió una vez más continuar rezando el Rosario cada día. El mensaje también era una invitación a la conversión y a no ofender más a Dios.
Pero lo que transformaría ese 13 de octubre en uno de los episodios religiosos más conocidos del siglo XX aún estaba por ocurrir.
Tras la aparición, según los testimonios recogidos, la multitud presenció un fenómeno extraordinario relacionado con el sol. El Santuario de Fátima conserva también el relato publicado pocos días después por el diario portugués O Século, que habló de un sol que parecía temblar y realizar movimientos bruscos, llegando a utilizar la expresión de que el sol “danzó”.
El testimonio es particularmente interesante porque no proviene solo de los relatos posteriores de los tres pastorcillos. El fenómeno fue narrado por la prensa de la época y el periodista Avelino de Almeida, enviado de O Século, estaba presente en Fátima. Su crónica fue publicada el 15 de octubre de 1917 y describió la escena observada por la gran multitud reunida en Cova da Iria.
Es precisamente este uno de los aspectos que hacen que la historia sea tan fascinante aún hoy. El Milagro del Sol no se quedó solo como una historia contada dentro de la tradición religiosa de Fátima, sino que entró casi inmediatamente en la crónica de la época. Los testimonios, naturalmente, no significan que hoy exista una explicación científica compartida del fenómeno como evento sobrenatural. Pero documentan que ese día una gran cantidad de personas declaró haber presenciado algo inusual.
Para los creyentes, en cambio, el significado es mucho más profundo. Aquel fenómeno es considerado la señal prometida por la Virgen durante las apariciones y precisamente por eso el 13 de octubre representa el punto culminante de toda la historia de Fátima. La Virgen había pedido oración y conversión y, en la última aparición, había confiado a los tres pastorcillos la tarea de continuar rezando el Rosario.
Y luego hay una de las imágenes más sugerentes transmitidas por Lucía. Tras la desaparición de la Virgen, la vidente relató haber visto junto al sol a San José con el Niño y la Virgen, seguidos por otras imágenes religiosas. Se trata de una parte del testimonio personal de Lucía y, por lo tanto, debe distinguirse de la descripción del fenómeno solar observado por la multitud.
Lo que hace que el día sea aún más particular es el contraste entre lo que sucedió antes y lo que la multitud contó haber visto después. Una masa de personas había llegado bajo la lluvia, esperando una señal que nadie habría podido prever en su forma concreta. Pocas horas después, Fátima se había convertido en el centro de la atención pública y el relato de aquel sol aparentemente “danzante” comenzaba ya a circular en la prensa.
Han pasado más de cien años y el 13 de octubre de 1917 continúa así siendo recordado cada año como el día del Milagro del Sol. En Fátima, la memoria de aquel día permanece ligada a la devoción a la Virgen del Rosario y a una pregunta que atraviesa todavía hoy la historia, la fe y la curiosidad de millones de personas: ¿qué sucedió realmente en el cielo sobre la Cova da Iria aquel día?
Es una pregunta a la que la fe da su propia respuesta, mientras que la historia conserva testimonios, documentos y relatos de aquella multitud inmensa. Y es quizás precisamente esta combinación de misterio, devoción y testimonio lo que explica por qué, todavía hoy, cuando se habla de Fátima, el pensamiento vuelve inevitablemente a aquel 13 de octubre de 1917 y a aquel sol que, según las palabras de los testigos, pareció bailar en el cielo.




