
Indulgencia plenaria en los lugares de culto y peregrinación establecidos en el camino de fe de la iniciativa «Ora viene il bello» (Ahora viene lo bueno). Esta iniciativa estará activa, en los santuarios italianos que han decidido adherirse, durante los meses de junio, julio y agosto y hasta el 17 de septiembre, día de la «Peregrinación de los Dioses».
La Oficina nacional para la Pastoral del tiempo libre, turismo y deporte de la Conferencia Episcopal Italiana, ha incluido dentro de la «Noche de los Santuarios» la iniciativa «Ora viene il bello», con el fin de «crear experiencias generativas de turismo y hospitalidad religiosa, de peregrinaciones y caminos de fe, activando colaboraciones virtuosas con entidades, asociaciones y empresas para la valorización y el relanzamiento de los territorios», como se puede leer en el comunicado de prensa de la CEI.
A día de hoy ya son 25 los lugares sagrados, entre iglesias y santuarios, que abrirán sus puertas a los peregrinos, permitiéndoles obtener la indulgencia plenaria, con las modalidades habituales, es decir:
– confesión sacramental;
– comunión eucarística;
– oración según la intención del Sumo Pontífice.
Los lugares están repartidos por el territorio italiano desde el norte, desde la Madonna del Bosco en Imbersago, bajando hasta el centro en el Divino Amore en Roma, para llegar al sur de la península con Santa Maria De Finibus Terrae en Santa Maria di Leuca.
Cualquier persona que no pueda llegar a estos lugares, por enfermedad u otro motivo, podrá aprovechar el bendito don de la indulgencia plenaria, realizando prácticas de piedad u ofreciendo sus sufrimientos al Señor. La práctica ha sido reconocida por medio del decreto de la Penitenciaría Apostólica, por voluntad del Papa Francisco, bajo la firma del cardenal Mauro Piacenza, Penitenciario Mayor. A modo de sufragio, también las almas de los difuntos podrán gozar de la indulgencia.
Con la iniciativa «Ora viene il bello», la Conferencia Episcopal Italiana (CEI) ha querido brindar no solo la oportunidad de una regeneración espiritual, sino también la posibilidad para las comunidades cristianas interesadas de ofrecer experiencias tonificantes y de relajación, fundamentales en este período de gran tensión.
Además del descubrimiento de los lugares sagrados y de su hospitalidad, se brindará también la posibilidad de compartir momentos de oración, escucha y meditación sobre la Palabra de Dios. Estamos saliendo de la pandemia, y existe el deseo y la voluntad de volver a «mirar hacia la luz», hacia la esperanza y el futuro. Y qué mejor manera, si no es a través de una peregrinación inspirada, hacia lugares y comunidades que se comprometerán precisamente a brindar esa confianza necesaria.




