
Hoy la Iglesia celebra la memoria de San José de Cupertino, fraile menor conventual de Apulia del siglo XVII que pasó a la historia como el ‘Santo de los vuelos’ debido a las extraordinarias y extáticas levitaciones místicas que realizaba públicamente durante la celebración de la Misa. Nacido de orígenes humildes y considerado en su juventud poco inteligente debido a sus dificultades de aprendizaje, José logró superar los exámenes para el sacerdocio gracias a una serie de prodigios divinos que asombraron a los mismos examinadores. Su vida estuvo marcada por profundas pruebas espirituales, incluyendo años de aislamiento y segregación en los conventos de las Marcas por disposición del Santo Oficio, que investigaba sus fenómenos místicos. A pesar de los sufrimientos y la incomprensión inicial, su profunda santidad y su amor ilimitado por Dios emergieron con fuerza, llevándolo a la muerte en Osimo en 1663. Hoy es universalmente venerado como el patrono de los estudiantes, invocado por generaciones de jóvenes en momentos de dificultad escolar y académica por su singular intercesión en los estudios.



