
Hoy la Iglesia, y en particular la ciudad de Palermo, celebran a Santa Rosalía, la virgen y ermitaña del siglo XII conocida por todos como ‘la Santuzza’. Joven noble que vivió en la corte del rey normando Roger, Rosalía decidió renunciar a las comodidades y riquezas terrenales para consagrarse completamente a una vida de oración contemplativa y riguroso aislamiento en una cueva en el Monte Pellegrino. Su figura está indisolublemente ligada a la historia de Palermo: en 1624, el hallazgo milagroso de sus reliquias puso fin a una devastadora epidemia de peste que estaba diezmando a la población. Desde entonces, el vínculo entre la ciudadanía y su patrona ha permanecido indisoluble, renovándose cada año a través de memorias de fe, esperanza y una devoción profunda que atraviesa los siglos.




