
El 2026 es un año especialmente significativo para recordar a la Madre Teresa de Calcuta, una figura que, casi treinta años después de su fallecimiento, sigue siendo en el mundo un símbolo universal de caridad, servicio y atención a los más necesitados. A lo largo del año se entrelazan diversos aniversarios que recorren las etapas más importantes de la vida de Agnes Gonxha Bojaxhiu, desde su nacimiento y vocación religiosa, hasta su muerte, beatificación y canonización, componiendo idealmente el relato de una existencia dedicada por completo a los demás. El 26 de agosto de 2026 se cumplieron 116 años del nacimiento de aquella joven nacida en Skopie en 1910, a quien el mundo conocería más tarde como Madre Teresa, mientras que el 14 de agosto se conmemoraron los 98 años desde la llamada que, siendo aún muy joven, sintió como el comienzo de una vocación destinada a cambiar su vida y la de millones de personas. Desde aquel momento se iniciaría un camino que la llevaría primero a Irlanda y luego a la India, hasta Calcuta, la ciudad a la que su nombre quedaría vinculado para siempre. El mes de septiembre concentra, sin embargo, las conmemoraciones más importantes. El 4 de septiembre de 2026 se cumple, de hecho, el décimo aniversario de la canonización de Santa Teresa de Calcuta, proclamada santa por el Papa Francisco en 2016 durante el Jubileo de la Misericordia. Una fecha que adquiere un significado especial porque llega casi a sellar un recorrido iniciado mucho antes y reconocido oficialmente por la Iglesia a través de su beatificación, ocurrida el 19 de octubre de 2003 por voluntad del Papa Juan Pablo II, de la cual este año se cumple el vigesimotercer aniversario. El día siguiente, el 5 de septiembre, se cumple el vigesimonoveno aniversario de la muerte de la Madre Teresa, ocurrida en Calcuta en 1997. Es una fecha que hoy tiene un significado aún más amplio, porque coincide con su memoria litúrgica y con el Día Internacional de la Beneficencia, instituido por las Naciones Unidas precisamente para rendir homenaje a la mujer que hizo de la atención a los más pobres el centro de su misión. No es, por tanto, solo el recuerdo de una muerte, sino una jornada que sigue evocando el valor de un gesto concreto, de la ayuda ofrecida sin estridencias y de la responsabilidad hacia quienes viven en condiciones de fragilidad y necesidad. Lo que mantiene unidos todos estos aniversarios es, sobre todo, el legado de una mujer que, aun convirtiéndose en una de las figuras más conocidas del siglo XX, construyó su misión partiendo de las personas que el mundo tendía a no ver. Desde el nacimiento de Agnes Gonxha Bojaxhiu en 1910 hasta su llamada religiosa, desde su llegada a la India hasta la fundación de las Misioneras de la Caridad, y hasta sus últimos días transcurridos en Calcuta, su historia sigue interpelando al presente precisamente por la radical sencillez de su mensaje. El 2026 se convierte así en la ocasión para recordar no solo un aniversario, sino todo un recorrido humano y espiritual: 116 años de su nacimiento, 98 de su elección vocacional, 29 de su muerte, 23 de su beatificación y 10 de su canonización. Cifras diferentes que, puestas juntas, cuentan cómo la historia de la Madre Teresa sigue superando el tiempo y las fronteras geográficas, manteniendo intacta la fuerza de un ejemplo basado en una idea tan sencilla como difícil de practicar: reconocer dignidad, atención y cuidado en cada persona, especialmente en quienes corren el riesgo de ser olvidados.




