
Hoy la Iglesia celebra la memoria litúrgica de Santa Rosa de Lima, la primera santa canonizada del continente americano y patrona principal del Perú y de las Américas. Rosa, quien vivió entre los siglos XVI y XVII, estuvo profundamente marcada por el ejemplo de Santa Catalina de Siena, siguiendo sus pasos hasta ingresar en la Tercera Orden Dominicana. Eligió una vida de profundo ocultamiento, retirándose a una modesta ermita construida en el jardín de la casa paterna. Allí llevó una existencia de absoluto rigor ascético, compuesta de oración continua y sufrimientos místicos, los cuales ofrecía incansablemente por la conversión de los indígenas y de los pecadores. Su figura permanece como un faro luminoso de fe y dedicación total a Cristo, capaz de unir al Nuevo Mundo con la gran tradición mística de la Iglesia universal.




